Regreso a El Viaje de Chihiro

Ciertos días hay que recordarlos aunque ya hayan pasado, amigo Pedro, pues ciertas cosas son inolvidables y hay que volver a ellas una y otra y otra vez más. Una eres tu que estás a tantos años luz de la tierra. La otra, entre muchas, es una película. El Viaje de Chihiro.

Me da lástima no haber encontrado hueco para este recuerdo estos días, pero los días, cuando nadan en abundancia de alegrías y buenos momentos, pasan deliciosos como la hermosa melodía del vídeo que pongo más abajo. Los de esta semana fueron así pues vinieron de color rojo y naranja, y también de ocre y dorado, sentidos y delicados, llenos de energía y de música, pues fueron días de Jazz y Blues. Días, por lo tanto, de emociones.

Que conciertazos este año, amigo mío… Alfonso Calvo SeptetAbe Rábade TríoDon Bryant and The Bo-Keys… ¡buf! Aun ahora vibro con las notas que siguen atrapadas entre el laberinto y los sesos de lo más hondo de mi cabeza. ¡Hacía tiempo, hacía tiempo que no disfrutaba tanto…!

¿Que puede haber más terriblemente hermoso que dejarse llevar por el ritmo suave de un vagón…

Lo cierto es que el jueves me llegó un aviso pero no lo vi. Sí, justo como el peculiar caso del gorrión. No supe ver la señal, otra más, y va a ser que es eso, que no sé mirar las señales, que me muevo sin mirar, sin pensar…

Creo que fue el último tema de Abe Rábade Trío. La batería suena haciendo el sonido del tren y comienza una melodía limpia, cristalina, al piano. Habla del aire, del cielo azul y de las nubes que lo cruzan y le dan ese toque dramático que tanto me gusta. No hay más fondo que el contrabajo dando el apoyo y la consistencia de la tierra que pisamos. O del mar. Y entonces me encuentro pensando que aquella podría ser una buena música para la escena del tren del Viaje de Chihiro.

¿Puedes imaginar la magnitud del placer que sentí en ese preciso momento? En mi mente se habían unido dos cosas maravillosas. Aquella deliciosa música de Jazz y la incomparable película japonesa. Ah… si, el aviso que no vi… tan sólo era que ayer, día veinte de julio, se cumplieron, exactamente, 17 anos del estreno, en Japón, de El Viaje de Chihiro.

Es por eso que quería compartir contigo esta pequeña alegría. Sé que tu estás más allá de toda película y celebración. Que estas humanas cosas ya no te conmueven. A mí sí… Se que habría sido mejor ayer, pero mañana o quizás pasado, volveré a la tierra secreta donde la gula te convierte en cerdo. No, no van a pasar muchos días sin que me deje llevar por el viento de Haku, por las aguas perfumadas del balneario de los dioses, por la firme resolución de Chihiro… O como no, por el sentido paso de un tren que cruza, casi flotando, un mar que no parece tener fin.

¿Que puede haber más terriblemente hermoso que dejarse llevar por el ritmo suave de un vagón, mientras una isla solitaria, viajeros sombríos que aguardan en una plataforma, casas que son siluetas en la lejanía, se van mostrando cómo si fuesen imágenes discontinuas de la vida misma? Créeme: nada puede ser mejor que la incomparable emoción de viajar en ese tren. En un tren. En cualquier tren.

Tan sólo una cosa… ¿Acaso, Pedro, no fue así, en cierto modo, tu viaje más allá de la Vía Láctea? No te dejaste llevar también por un ritmo relajante, mientras tu soledad se llenaba de imágenes de soles, galaxias, nebulosas o agujeros negros?

¿Lo ves? Al final, todo, absolutamente todo, está conectado. Venga, amigo mío, que tengas un buen día.


A Sexta Estación – A Viaxe de Chihiro.