Madre

Amigo Pedro… hoy, sintiéndolo mucho no te voy a escribir a ti. Sé que tu lo entenderás. Porque hoy, 23 de mayo, quiero hablar de mi madre.

Ella, mi madre, es la persona a la que más cosas le tengo que agradecer de todas las personas con las que he encontrado en mi camino. Y no solo porque tuvo que aguantar a un niño que no tenía descanso, a un adolescente con un genio de marinero y guardia civil y a un adulto oon la memoria de un pajarito que sólo tenía tiempo para si mismo.

Porque ella fue la que me atendía en esas noches en las que yo despertaba ahogado y avergonzado. Ella era la que me hacía las mejores tortillas de patatas, los mejores arroces con pollo, las mejores lentejas, las mejores empanadas, los mejores huevos encapotados, los mejores mújeles al horno… los mejores bizcochos, las mejores filloas y las mejores orejas.


Madre

Mi madre, a la derecha de todo, con mis tías

Porque ella era la que me limpiaba con cariño los ojos cuando despertaba con ellos cerrados y no podía mirar… porque ella era la que me llevaba día sí y día también al médico para mirarme la fimosis, para mirarme la escoriosis, para mirarme los hongos en las uñas, para mirar mi alergia, para mirarme los pies planos que en realidad tenían puente de más, para mirar mis ojos, para arreglarme el pulso cuando lo rompí, para comprarme gafas cuando las perdía o las rompía, cuando me llevaba a poner la inyección del tétanos porque me clavaba un clavo en el pie, o la que se asustaba cuando me caía al río del Con…

Ella era a que me hacía la cama, la que me iba a buscar al colegio y me llevaba, la que me tenía siempre listo el desayuno, la que me obligaba a darme un baño, la que me limpiaba la ropa, la que tenía paciencia conmigo cuando mi padre se volvía loco porque yo no aparecía, la que me hacía aquella merienda de bocadillo de chorizo a veces con mantequilla, la que me tejió una chaqueta de punto, la que me arreglaba los pantalones, la que me hizo disfraces, la que cosió mis camisas de lino, mi chaleco de gala, la que me arreglaba un roto y un descosido.

Ella para mí fue la madre más guapa, la novia de mi padre más guapa… Y ahora sigue siendo la más guapa, la más lista, la que mejor canta!!

Ella era la que aguantaba mis enfados, mis egoísmos, mis gritos, mi genio, mis chantajes. Ella fue, en fin, la que tuvo que aguantar mis caprichos. Pero también mis bromas, mis cosquillas, mis cantares… que en cierto modo los aprendí de ella, como no…

Sé que 44 son muchos años para aguantar a un hijo. Pero también sé que ella era la que se alegraba de mis aprobados, de mis premios y de mis pasos. De mi hablar y de mi letra, a veces un poco retorcida. Ella fue a la que no le importó que volviera de Inglaterra con un aro en la oreja, o que me dejara el pelo largo. Ella fue la que tenía orgullo de mí en la Universidad, cuando gané un concurso de escritura, cuando canté en el Orfeón del Bervés o cuando tocaba o bailaba con Malveiras o O Fiadeiro encima de un escenario.

Yo bien sé que ella no quisiera de tener otro hijo llamado Eduardo que no fuera yo. Fui el primero y supongo que también el más complicado, el más revoltoso. Supongo, no lo sé, que no lo pasó bien cuando cogí el sarampión, cuando me operaron de las amígdalas o cuando rompí el brazo. O mismo cuando pasé aquel verano con botas ortopédicas.

Pero cada vez que pienso en alguien a quien yo quiero mucho, casi la primera es ella. También pienso en mi padre, en mis hermanos, en mi tía Chelo, Juli, Isabel… O en mis abuelos. Pero ella… ella para mí fue la madre más guapa, la novia de mi padre más guapa… Y ahora sigue siendo la más guapa, la más lista, la que mejor canta!! Si quiere que le instale el Illustrator!!! Ella que hace unas roscas de Pascua que casi son un pecado!!!

Madre
Mi madre y mi tía Chelo, de izquierda a derecha, de jóvenes.

Mi madre hace 69 años que nació. Un día como hoy (en realidad como ayer, pero hoy es lo que aparece en el carné). Esos años no fueron fáciles. Aguantar a la madre de mi padre no fue fácil. Aguantar a mi padre no fue fácil. Aguantar a tres hijos no fue fácil. Pero yo bien sé que no puedo querer madre mejor. No quiero otra… Sólo puedo darle a ella las gracias, y todo el amor que puedo dar… porque en el fondo, por mucho que un hombre ponga parte de sí mismo en un hijo, nosotros somos y seremos siempre, un trozo de nuestras madres… de mi madre… porque ella fue la que me parió.

Por eso, Mamá, MUCHÍSIMAS FELICIDADES!!!!