Llévame volando a la luna

Llévame volando, llévame volando a la luna/ y déjame jugar entre las estrellas/ déjame ver/ todo lo que quiero es ver como es la primavera/en Júpiter/ en Júpiter y Marte/en otras palabras, coge mi mano/ en otras palabra, cariño/ te quiero!

Casualidades que hacen divertida la vida. Pedro, en estos tiempos reconozco que sólo escucho música en Spotify. Saben perfectamente lo que quiero escuchar y todas las semanas me ofrecen una selección que siempre me gusta. Comodidades de la vida moderna y de la falta de privacidad en las redes.

La cosa es que el otro día en la lista sonó una canción que me hizo moverme, bailar, sonreír… Una canción que me llenó de energía, de fuerza y de alegría y que me puso la carne de gallina de la nuca a los pies. Era “Fly me to the moon (Llévame volando a la luna)”, pero no la versión que todos conocemos. No cantaba Frank Sinatra, no. Era un tal Bobby Womack.

¿Recuerdas aquella banda de los 80 que se llamaba Womack & Womack y que habían tenido aquel éxito “Teardrops”? Pues Bobby era el hermano mayor de él.

Y tiene esa pasión que sólo tienen las personas que realmente, a pesar de todo, se quieren

Total… que estaba yo escuchando la canción esta, “Llévame volando a la luna”, con todo su feelling y su soul, casi bailando, cuando me di cuenta de que ya la había escuchado antes. Y de que ese era el motivo de que me emocionara tanto. La busqué en Youtube y me llevé una sorpresa. ¡Claro! ¡Era la canción que sonaba en la última escena de “Relatos Salvajes”!

La casualidad fue que este domingo volviendo de un paseo glorioso del que ya te hablaré otro día, en la radio, en Sonideros de Radio 3, de pronto se escucharon los acordes de guitarra que hacen de introducción a Bobby Womack para que suelte el “Fly” como se fuera la risa de un niño. Y se nos puso la piel de gallina de nuevo y comenzamos a cantar y a bailar, mientras del coche, por las calles de Marín, salía felicidad por las ventanas bajadas como la espuma del champán desbordando el baso.

Bien, ojalá pudieras escuchar la versión de “Fly me to the moon” allá en Aldebarán. Y mirar “Relatos Salvajes” con su maravillosa escena final. Porque desde aquel día no paré de escuchar la canción y de mirar el corte final de la peli, porque me hacen pensar y entender lo que es el amor y compartir tu vida con alguien. Ojalá tu también pudieras hacerlo. A lo mejor así volvías de las estrellas…

Pero, Pedro… déjame que lo intente. Mira, me gusta mucho la versión original de “Llévame volando a la luna”. Es buena, una pieza complicada de cantar. En serio. Llevo tiempo queriendo aprenderla y las notas son difíciles de memorizar. Tiene muchos semitonos y está escrita en modo menor, lo que quiere decir tristeza y melancolía. Tristeza no tiene, pero sí que es un tema melancólico: tu, hombre o mujer, a la que tanto quiero, eres tan importante para mí que cada vez que me besas me llevas a la luna o a jugar con las estrellas.


Frank Sinatra and Count Basie – Fly me to the Moon

 

Llévame volando a la luna, por Bobby Womack!

¡Pero la versión de Bobby Womack! Hazme caso: es cien veces mejor. ¡Es la mejor versión de todas! Pedro, no sé sí será que en mi imaginación ya está asociada sin solución de arreglo con la escena final de“Relatos Salvajes” pero lo cierto es que tiene un ritmo más alegre, un ritmo y unos arreglos que hablan del amor pero de otra manera. Y tiene esa pasión que sólo tienen las personas que realmente, a pesar de todo, se quieren. La versión que tú conoces resulta aburrida… esta es potente, tiene la fuerza del amor que duele, que hace daño, pero que cura y que hace feliz. ¿No lo ves? ¿No ves con que ganas canta él, como se deja la garganta?


Bobby Womack – Fly me to the Moon

 

¿Sabes como es la cosa? La canción habla de alguien que le dice a su pareja, “sí, claro que te quiero, a pesar de que tengamos desencuentros, a pesar de que a veces ni yo soporte tus apuros ni tu mis calmas, a pesar de que no siempre nos hagamos caso, a pesar de que a veces piense que tú eres un cabrón sin corazón que sólo me hace llorar y perder la cabeza: nos queremos tanto que después de gritarnos el uno al otro cómo si no hubiera un mañana, después de romper todos los espejos y toda la vajilla, después de mandar todo a la mierda y de caer por el precipicio, después, incluso, de matar lo nuestro, hacemos cómo dos adolescentes el amor encima de la mesa camilla que lleva el pastel porque, a nosotros, nene, nos une el pegamento más fuerte, porque me acostumbré a ti, porque llenas mi vida de canciones, porque sólo tu me haces volar la Júpiter y a Marte, porque sólo tú eres quien de llevarme volando a la luna.


PD: no encontré el vídeo de esa escena de “Relatos Salvajes” y aunque lo encontrara no te lo pondría para no fastidiarte el final grandioso de esa película. Pero sí puedo te mando el enlace para mirarla online en un email porque, en serio, amigo mío… tienes que mirar esa película YA. No solo por esa escena… también por los locos suicidas de la carretera, por el Ingeniero Bombita, por la cocinera de papas con matarratas y… ya verás que buena!

Llévame volando a la luna - Relatos Salvajes
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