¿Libertad o paz?

Pedro. Quisiera que me respondeses a una pregunta: ¿se tuvieras que escoger entre PAZ o LIBERTAD y sólo pudieras escoger una de las dos, cual escogerías? Piénsatelo bien, que no es una cuestión ligera ni sencilla de responder.

Piensa, por ejemplo, que son la libertad y la paz. La libertad yo la entiendo cómo la capacidad de tomar decisiones sin estar condicionado por otros y siguiendo tan sólo las ideas propias. La paz es más compleja de definir. Para mí es un estado de tranquilidad, de felicidad, un estado de las gentes y de cada persona contraria a los conflictos, a la guerra, a las luchas, donde reina la concordia entre todos.

Paz

Tu, como muchos, posiblemente dirás que escogerías la paz. Y en ese caso, amigo mío, te preguntaría se podrías tener paz sin libertad, sí sería posible. Mi respuesta es clara: una sociedad así seria una total y completa ilusión. Un engaño. O mejor aún: una esclavitud.

…porque nunca podremos tener una paz total como sociedad sin renunciar a nuestra libertad como personas.

Recuerda algunos ejemplos de la literatura como el terrible “1984” de George Orwell. Un mundo, supuestamente en paz, en el que los ciudadanos tienen tan sólo que limitarse a vivir y nada más, pero en el que son imposibles los impulsos más apasionados del alma humana o la crítica más elemental. O recuerda el mundo de “Un mundo feliz” de Aldous Huxley, en ebullición de paz y equilibrio, con todas esas castas a cada una más feliz y despreocupada, condicionadas por la genética y liberadas de toda conciencia y remordimiento por el adormecimiento del soma.

1984. Paz o libertad?
1984


¿No sería ese el caso también de nuestra moderna y civilizada, valga la redundancia, civilización moderna? ¿Cuantas libertades hemos entregado a cambio de una supuesta paz desde aquel terrible septiembre de 2001? Dejamos que nos espien (por sí lo hacen con este texto… voy a saludar, hay que ser, cuanto menos, educado…), que nos controlen, que nos limiten, y todo por vivir en paz, tranquilos, en seguridad total y eso es imposible porque la paz total es una utopía, siempre habrá locos dispuestos a todo. ¿No hay ejemplos a propósito todos los días?

Lo que quiero decir, Pedro, es que la libertad no tiene porque traer la paz.

Libertad

Por el contrario, la libertad, y, al revés que la paz, de ella sí que puede alcanzarse la paz. Habrá quien argumente, puede que tu lo hagas, que la libertad es peligrosa, que siempre podrá haber quien la use indiscriminadamente, sin límites, sin importarle el prójimo y que en ese caso, ¿quien quiere libertad? Sí, no lo niego, pero yo respondería que aunque eso es cierto, con la libertad existiría la posibilidad de alcanzar la paz.

Déjame que aclare eso. No hablo de una paz total. Hablo de una aproximación similar al concepto de límite en matemáticas. ¿Recuerdas? El límite era aquella recta a la que una curva se aproximaba pero que nunca llegaba a cortar. Del mismo modo, pienso que la paz total es un concepto a lo que debemos acercarnos sin alcanzarlo, porque nunca podremos tener una paz total como sociedad sin renunciar a nuestra libertad como personas.

Y pienso que eso se debe, exclusivamente a nuestra naturaleza como ser vivos: la paz no es una característica de ella. Siempre estamos buscándola pero siempre va a haber algo que nos aleje de ella: casi podemos tocarla con la punta de los dedos, sentir su tibia presencia, pero sí llegamos a cogerla se deshace como la espuma del mar.

Un mundo feliz. Paz o libertad?
Un mundo feliz


Al contrario, amigo mío, en nuestra naturaleza de ser vivos la libertad es algo tan intrínseco como el mortero que mantiene unidos los granos de arena del cemento. Si no la tenemos luchamos por ella de manera casi inmediata e instintiva. Y cuando nos falta sentimos su falta como el mal sueño olvidado que nos atormenta silenciosamente al despertar.

Queremos comodidad, bienestar, seguridad y estabilidad. Y por eso estamos dispuestos a las más terribles renuncias porque tenemos miedo de perder todo eso. Pero el cambio, y también la inquietud y el peligro, son necesarios porque forman parte del equilibrio que mantiene todo en funcionamiento. No podemos renunciar a ellos porque eso nos llevaría por el camino de la entropía, y la vida es justamente lo opuesto.

Vida

Por eso yo prefiero la libertad, porque es igual que la vida. La vida es libertad y la libertad es vida. La libertad siempre antes, siempre irrenunciable, Pedro, porque sin ella cualquier estado pacífico sería una mera ilusión. Un solo ejemplo más. La sociedad Eloi de “La Máquina del Tiempo” de H. G. Wells. Una sociedad en paz de vegetarianos que viven en equilibrio con la naturaleza, pero desprovistos de cualquier sentimiento o inteligencia, excepto de la felicidad del eterno ocio y el miedo terrible a la noche: porque de ella salen los Morlocks, los hombres de la profundidad, horrendos, monstruosos y caníbales.

Como en este presente, también lleno de Morlocks, ocultos en la oscuridad de los estados y de las corporaciones. No… niego esa paz, Pedro. Quiero alegría y sosiego, sí, claro, pero también tristeza y remolinos, de los que mezclan todo, porque ¿cómo podrías reconocer algo si no conoces también lo contrario? No puede existir blanco sin negro. No puede haber paz sin conflicto y eso es la libertad.

Piénsalo. Renunciar a la libertad por la paz es como renunciar a non tener sueños.

La máquina del tempo. ¿Paz o libertad?
La máquina del tempo.