La justicia por la mano, Rosalía de Castro

Rosalía de Castro nació en Santiago de Compostela el 24 de febrero de 1837, hace 181 años, y, amigo Pedro, aún con esa distancia temporal que nos hace tan distintos en costumbres y pensamientos, fue una escritora y poetisa gallega con una mirada que aún hoy en día puede ser considerada justa. A lo mejor, amigo mio, porque los tempos no cambiaron tanto desde aquellos en los que vivió ella. Porque aún ahora, a veces, parece que hay que hacer la justicia por la mano.

No me quero extender. No te voy a contar su vida y obra, pero otro día, si quieres, por el puro placer de hacerlo, te la cuento. Hoxe simplemente quiero poner estos versos que son repetidos por todos lados una y otra vez. Créeme… se ajustan muy bien a los acontecimientos, son muy ciertos, muy necesarios, como contraposición a la brutalidad y a la barbarie de nosotros mismos. O por lo menos de una parte de nosotros mismos. Y no digo más.

Aqués que tén fama de honrados na vila
roubáronme tanta brancura que eu tiña,
botáronme estrume nas galas dun día,
a roupa de cote puxéronma en tiras.

Nin pedra deixaron en onde eu vivirá;
sin lar, sin abrigo, moréi nas curtiñas,
ó raso coas lebres dormín nas campías;
meus fillos… ¡meus anxos!…, que tanto eu quería,
¡morreron, morreron, ca fame que tiñan!

Quedéi deshonrada, murcháronme a vida,
fixéronme un leito de toxos e silvas:
i en tanto, os raposos de sangre maldita,
tranquilos nun leito de rosas dormían.

-¡ Salvádeme, ou, xueces!, berréi… ¡Tolería!
De min se mofaron, vendeume a xusticia.
Bon Dios, axudáime, berréi, berréi inda…
Tan alto que estaba, bon Dios non me oirá.

Entonces, cal loba doente ou ferida,
de un salto con rabia pilléi a fouciña,
rondéi paseniño… ¡Ni as herbas sentían!
I a lúa escondíase, i a fera dormía
cos seus compañeiros en cama mullida.

Miréinos con calma, -i as mans estendidas,
de un golpe, ¡de un soio! deixeinos sin vida,
i ao lado, contenta, sentéime das vítimas,
tranquila, esperando pola alba do día.

I estonces…, estonces cumpréuse a xusticia,
eu, neles; i as leises, na man que os ferira.

Rosalía de Castro, Follas Novas